jueves, 15 de noviembre de 2012

Pompeya y la Casa del Fauno (I)



estatua del Fauno en el atrio de la Casa del Fauno
23 de Agosto del año 832 ab urbe condita (79 d.C). Mi misión era clara: debía entregar un mensaje nítido y convincente al Senador de Roma, Servius Pompeius Fusco, para que de una vez por todas abandonase su afamada domus en Pompeya, la que todo el mundo conoce como la Casa del Fauno. Mi amo, ManiusTulio Escauro había escrito en una tablilla un mensaje para Servius Pompeius y yo debía entregárselo urgentemente. Roma se encuentra a más de 1.130 estadios de Pompeya (unos 209 km) y aún montando el mejor caballo de mi amo tardé 4 largas jornadas en llegar a mi destino no sin antes haber dejado al animal reventado.
Llegué desde el Norte y rodeé el Vesubio por su cara oeste, pegado a la costa mediterránea. Allí, entre el mar y las laderas de la impresionante montaña, se divisaba a lo lejos Pompeya y más a lo lejos, al sur de la ciudad, se veía el cauce del río Sarno y su desembocadura en la bahía de Nápoles.
Mi amo me había dicho que Pompeya era una ciudad rica y prospera, productora de cereales y buen vino y que, teniendo en cuenta sus aledaños, contaba con más de 15.000 habitantes de los cuales 1.000 eran patricios y 3.000 plebeyos. Sus gladiadores eran famosos y los mosaicos de sus suntuosas villas, lugar preferido de vacaciones de los ciudadanos de Roma, habían alcanzado renombre por todo el Imperio.
Detalle del mosaico de Alejandro Magno
en la Casa del Fauno
Tito Flavio Sabino acaba de ser nombrado por el Senado Emperador de Roma hace escasamente dos meses tras la muerte de su padre, Vespasiano. La dinastía Flavia, nos ha traído paz y prosperidad gracias a Vespasiano y la calma reina hasta en las provincias más lejanas desde que Tito sofocó la revuelta en Judea. Pero la calma del Imperio parecía haber abandonado a Pompeya en estos momentos. Temblores de tierra sacudían sin cesar los cimientos de la ciudad y las gentes estaban aterrorizadas presagiando un terremoto tan bestial como el del año 816 ab urbe condita (63 d.C) que dejó a la ciudad devastada.


el monte Vesubio
Divisé a lo lejos las riadas de gente que abandonaban la ciudad cargadas con sus pertenencias y tirando de sus animales y carros, utilizando las tres calzadas romanas que unían a la ciudad con Nuceria, Herculaneum y Neapolis. Miles de personas asustadas que aún no sabían que su decisión de huir, lejos de ser cobarde era juiciosa. Huían de la ciudad que al día siguiente iba a ser arrasada y literalmente sepultada, no a causa de un terremoto sino por millones de libras de piedra y lava incandescentes producidas por la explosión más bestial de un volcán que haya visto jamás el hombre. Las cenizas y los gases asesinos hicieron el resto… La ira de los dioses se desató y el Vesubio, esa imponente montaña aparentemente tranquila, estalló y lanzó su vómito sobre Pompeya y Herculanum al día siguiente de mi llegada en el ante diem VII Kalendas September (siete días antes del 1 de Septiembre ó 24 de Agosto).

Yo, Decimus,  fui el último ser humano en visitar la Casa del Fauno, famosa por sus bellos mosaicos, con sus amplias salas luminosas gracias a sus atrios y peristilos…

lunes, 22 de octubre de 2012

¡¡ Hola a todos !!

decorando el comedor
con un mosaico

Empezamos este blog con la ilusión de compartir con todos vosotros el mundo de los mosaicos. Aquí recogeremos  los nuevos hallazgos arqueológicos que siguen surgiendo, porque muchos de los mejores mosaicos están aún bajo tierra, esperando a ser descubiertos. Hablaremos de su historia y de su localización, de su evolución, de sus temáticas y de los materiales utilizados… pero sobre todo hablaremos de su estética y de su capacidad para convertirse en un elemento decorativo.




pequeñas piedrecitas  de colores unidas 


Los mosaicos son el resultado del trabajo de artesanos, no de artistas. Son elementos decorativos y se funden con los elementos constructivos, forman parte de suelos y paredes. Son una representación de la realidad a base de poner juntas pequeñas piedrecitas de distintos colores  que, al alejarnos, se fusionan en nuestra retina creando una ilusión de continuidad.



simplicidad...
Si en algún momento el artesano fabricante de mosaicos se funde con el artista es cuando consigue una imagen nítida y bella con un número relativamente pequeño de piezas… igual que un caricaturista retrata con un pequeño número de trazos. Los mejores mosaicos captan la esencia de las cosas con sobrecogedora simplicidad. En ese sentido se alejan de la pintura y , curiosamente, se acercan a nuestra era porque son digitales,  con sus píxeles independientes y deformes, unidos para generar en nuestro cerebro  emociones de colores!